Tommi Salomaa es autónomo del sector de la música, del audio y de la tecnología de la información, un artesano de la voz en la era digital. Tiene mucho de músico y artista y una pizca de geek, pero sobre todo es humanista al cien por cien. Salomaa cree que también podría caracterizarse a sí mismo como un estudiante eterno: nunca llegó a terminar la tesina, ya que cuatro bandas musicales, el trabajo asalariado y el desarrollo de sus negocios relacionados con la música le robaron totalmente la energía.